a veces las miradas escasean ahí es cuando la gente se harta y se cuelga de los árboles, o del teléfono lo que tengan más cerca y tratan de buscar entre las pequeñas palabritas que salen por los hoyitos del teléfono una mirada o aunque sea un aroma para no morirse de nostalgia. Más bien era como esas ventas de garage a las que va uno , que en vez de vender cosas, venden recuerdos que más al rato cuando llega Fulano o Sutano a querer comprarlas se dan cuenta que no quieren venderlos y prefieren guardarlos por si al rato, en un día nublado, les hace falta un poco de pasado.
Quisiera volver atrás el tiempo para sentir la última caricia que me dejaste en la piel. Quice quererte...
viernes, 8 de mayo de 2009
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